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Critica: True Detective (episodios 2 al 4) HBO

Germán Morales
Escrito por Germán Morales

Nos quedamos en la primera crítica de True Detective y no volvimos a escribir. Lo sentimos mucho, realmente la serie se merece una crítica capítulo a capítulo, pero el tiempo a veces no nos da, y preferimos hacer críticas extendidas. Es casi una elección sumada a una exigencia de las circunstancias.

Un asesinato en segundo plano

Como se vio en el primer capítulo, los episodios 2 y 3 de True Detective no hicieron mucho hincapié en el caso más que en descubrir una relación oscura, tan opuesta como tensa, entre Rust Cohle y Martin Hart. Ahí se vio, hasta el 4 capítulo lo más fuerte lo más interesante y lo más rico de la trama.

Los diálogos donde ambos compañeros interactuaron casi a la fuerza, expone la personalidad de ambos de forma muy interesante. Allí se desnudan sus miserias y sus falencias, y también la profundidad de dos vidas tan diferentes como iguales. Cohle, como dijimos la hace de nihilista, con aparente falta de sensibilidad, y desprecio por la vida en general. Sus problemas con las drogas, sus problemas con la vida en sí y con la hipocresía que lo rodea, lo hace chocar fuertemente con Hart que parece encarnar todo lo que Cohle no es.

¿Dónde está la vida para un nihilista que quiere descubrir a un psicópata?

En Cohle (y la actuación de Matthew Mc Connaughy) está lo más interesante de la serie, la profundidad filosófica de todo. Un poco nace de su pasado frustrado que explica todo lo que se forja aquí: la muerte de su hija, parece haber sido en gran medida el disparador, pero la naturaleza de su ser va más allá de eso. Lo que vivió después en narcóticos y algo de  la vida que lleva, explican ese presente de 2013 donde narra sus experiencias del caso de casi dos décadas atrás.

Los momentos de reflexión respecto de la religión o en las frases que Cohle enuncia en relación a la vida y el ser humano, hacen de él un antihéroe querible, con una frialdad para tratar los ambientes más hostiles sin problemas, lo hacen chocar con un compañero un poco más conservador y “correcto”, y lo llevan a tomar riesgos complicados, como en el punto más alto (hasta ahora) de True Detective que se vio en el final del cuarto episodio, el cual no relevaremos detalles pero nos explayaremos más adelante.

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El anti-Cohle

En cuanto a Hart, como dijimos, es un tipo más sociable, agradable en la superficie e incluso apreciado por el departamento de policías, a pesar que el trabajador incansable es Cohle. Martin Hart se encuentra en los capítulos 2 y 3, atravesando por un momento bisagra que explota en el capítulo 4, en medio de la búsqueda del asesino serial. La desconexión que tiene con su familia, su forma de pensar y sus acciones entran en coalición en medio de estos episodios, con lo cual veremos a un tipo sufrido que carga con el stress del trabajo de policía y justifica sus miserias engañando a su mujer y la familia que tanto quiere.

Al momento de chocarse con esas contradicciones, es muy gracioso como se ve a Hart hablando en el presente sobre su pasado, tratando de justificar sus errores pero manteniendo la postura de tipo de familia, a pesar de su fracaso en ese sentido. Ama a su familia, pero encarna la hipocresía del macho de familia donde él puede intervenir donde quiera, pero nadie se puede meter en su territorio, su casa, como lo hizo Cohle que demuestra tener una relación más cercana – siempre de amistad, nunca se da a entender otra cosa por la frialdad de Cohle – con Maggie (la mujer de Hart). Por eso, Marty Hart parece tener más afecto o preocupación por la vida de su amante que por sus propias hijas, cuando persigue a los hombres con los que sale o hace escenas en las cuales autodestruye su destino.

La relación y el contraste entre ambos policías fue lo más destacable de la serie hasta acá. Todo se resume en una frase muy gráfica de Hart hacia Cohle, que no es textual, pero el sentido lo capta en la esencia: «Cada vez que pienso que no podías ser más hijo de puta me sorprendés. Sos como el Michael Jordan de los hijos de putas«. Dos cosmovisiones distintas, pero una obsesión con el trabajo, con lograr atrapar al asesino. Las similitudes ahí se ven, pero uno lo justifica por su talento y el otro por la constancia.

El asesino emerge de a poco

En cuanto al caso, claramente va de mayor a menor, y queda en un segundo plano. Las narraciones lentas y con avances en migajas es una especialidad de las series de HBO, pero cuando explotan, se dan con todo. El caso va sobre un asesino serial con conexiones satánicas en sus muertes, de sacrificios y simbología fuerte. De a poco van encontrando piezas sueltas y descubren otras muertes conectadas con el caso, muertes que nadie investigó ni reclamó, pero que estaban ahí.

El final del tercer episodio donde nos muestran a Reggie Ledoux es escalofriante, a la Slipknot pero  en un temor infundado. La descripción que hace su compañero Charlie de Ledoux, en el inicio del cuarto capítulo, y que concuerda con lo escrito dentro del diario de la víctima, Dora, “The Yellow King”, nos hace entender un poco el personaje, pero siguen siendo expectativas de especular. Los detalles escabrosos y la escasa presentación de Ledoux ocultan tanto al personaje y lo muestra tan de a poco que intriga muchisimo, pero quizás deje poco margen para conocerlo del todo.

Por ahora son detalles sueltos que no nos muestra ni una sombra proyectada de lo que es. Eso lo hace apasionante y atrapa muchísimo, pero habrá que ver cómo se desarrollan los próximos sucesos, y sobre todo, si logra sostenerse. Por ahora vienen cumpliéndose las expectativas, con lo cual no tiene fundamentos que no lo lograrán.

La cuestión es que el caso avanza muy poco, y también se nota dentro de la comisaría, por lo tanto, las amenazas de desviar el caso a otro departamento está latente. Eso está bueno, porque proyecta lo que siente el espectador dentro del caso, como lo que sienten los jefes superiores. Sin embargo, logran estirar un poco al encontrar esas conexiones que llevan a Reggie Ledoux.

Sobre el final del cuarto episodio nos deja la puerta abierta del porqué se reabre el caso. Cohle encuentra una conexión entre una banda de motoqueros con la que frecuentaba en narcóticos de encubierto en Texas y Reggie Ledoux. La cuestión es que nuevamente vuelve a involucrarse con la banda, pero sin autorización de la jefatura de policía, recurriendo a un acto ilegal que lo podría meter en problemas.

En resumidas cuentas

Esta intervención fue clave para entender lo que vendrá en los próximos capítulos, y también nos regaló una escena memorable en el final del cuarto capítulo. Diez minutos de tensión pura. Muy bien filmado, muy bien llevado y donde se demuestra la unión de esos dos policías más allá de sus diferencias conceptuales.  Cohle un poco cediendo al buscar mantenerse al margen de los problemas de Hart, y Hart preocupándose por el gran peligro al cual su compañero se está exponiendo sin necesidad.

Un punto a destacar de True Detective es la musicalización, fría y tenebrosa. Manejan los sonidos mejor que la fotografía y eso ya es demasiado. Sobre todo se nota en el tono de voz de Cohle, un tono profundo y duro, que le da más entidad y fortaleza al personaje. Por otro lado, la música que suena la levanta mucho, se nota la mano de T Bone Burnett.

Hablar de las actuaciones está de más, pero la intriga que genera cada capítulo es tan fuerte y lenta que puede ser difícil de entender. Eso es lo mejor de True Detective, la ventaja de mostrar poco pero su profundidad la hace más consistente de lo que se ve a simple vista. Por eso, por momentos la serie se oculta tanto en sus misterios que se mete en un pozo depresivo, como un tema sin estribillo.

Es cuestión de tener paciencia y ver a donde desemboca. Hay series donde el camino es más atractivo que el final. True Detective es todo lo contrario. Lamentablemente son 4 capítulos solamente, y nos despegaremos de Cohle, quizás cuando más nos terminemos de apegar.

Mirá las otras reviews de True Detective acá.

por Germán Morales




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Acerca del autor

Germán Morales

Germán Morales

Lic. en Comunicación Social (UBA). Creador y redactor de Proyector Fantasma. Responsable de la sección SERIES.