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El fraude de la meritocracia: Desangrando a Silicon Valley (2019)

Lautaro Olivera
Escrito por Lautaro Olivera

El discurso de la meritocracia suele ser impactante y luce un atractivo suficiente como para generar gran influencia cultural a su alrededor. Es una fantasía liberal que dictamina que todo es posible si trabajamos lo suficientemente duro para conseguirlo. “Hacerse de la nada” para terminar fundando una exitosa compañía “es el sueño americano”. De eso nos habla un poco el documental Desangrando a Silicon Valley (2019), de una historia real basada en esa fantasía en la que mucha gente invirtió ciegamente. Inyectando con cientos de millones de dólares a una empresa que no tenía nada para ofrecer, solo para revitalizar las ilusiones de una élite que soñaba con ver nacer a la nueva Steve Jobs. Esta es la historia de una persona que pudo venderle cheques sin fondo al Jet set de inversores de una sofisticada Silicon Valley acostumbrada a con cierto esnobismo, marcar el rumbo de la sociedad en los años venideros.

The Inventor: Out For Blood In Silicon Valley cuenta la historia de Elizabeth Holmes, una joven emprendedora que prometía revolucionar el mundo de la medicina informática simplificando de un modo alucinante los análisis de laboratorio. Con su máquina Edison (a la vista del tamaño de una impresora y por lo tanto exponencialmente más pequeña que cualquier analizadora de muestras las cuales tienen varios metros de longitud) prometía hacer una gran cantidad de análisis de laboratorio ya no extrayendo con jeringa y aguja la dosis típica de sangre en una vena del brazo, sino necesitando apenas una gota realizando un simple pinchazo en un dedo. Desde ya, en el marco de una medicina privatizada prácticamente en su totalidad en EEUU, esta innovación reduciría muchísimo los costos para el ciudadano de a pie que necesitase estudios clínicos de su sangre.

La cajita mágica. No tan mágica.


Elizabeth se hizo a sí misma. Pero no hablamos de su talento para haberse convertido en la multimillonaria más joven del mundo (se estima que llegó a tener una fortuna de unos 4500 millones de dólares) o su determinación para construir una mega empresa de la nada, sino de la capacidad para transformarse en un personaje absurdamente atractivo. Como si fuera una mujer bañada en azúcar capaz de atraer inversores como moscas, con una imagen que no sentía nada de vergüenza a la hora de emular a su admirado Steve Jobs. Holmes era capaz de convencer a la gente de cualquier cosa y con una seguridad pasmosa mentir a la cara, poniendo de su lado a cualquiera que tuviera dudas sobre su proyecto y, generar la ilusión de que trabajando a su favor, se podía colaborar a cambiar el mundo para siempre.

Fundó Theranos, una compañía que seguía los caprichos de su excentricismo gracias al aporte multimillonario de famosos inversores de los más rutilantes, pudientes e influyentes de los Estados Unidos. Empresa que detrás de su soñada apariencia estaba hecha de cartón, con una ingeniería más dedicada a publicitar, instalar y comercializar una marca que a desarrollar un producto efectivo que cumpliera con sus ambiciosas promesas. Desde ya que el producto no solo no cumplía sino que podía poner en riesgo a toda la población.

La impactante mirada de una mujer que según testimonios “parecía no pestañear”.


El documental nos cuenta con mucha soltura, un poco de humor y buenos recursos gráficos, todo lo que pasó en este fraude de épicas proporciones. Especialmente lo berreta de esta compañía y el enorme personaje que fue Elizabeth Holmes. No es pretencioso ni necesita sobresalir con algún ardid narrativo como para con solidez, llevar adelante la historia de un modo atrapante. Es de algún modo austero, íntegro y efectivo, marcando (no se si adrede o casualmente) una clara diferencia con el sobrado estilo y la falta de sustancia de aquella “revolución” que se encarga de comentar.

Establezco esta pequeña descripción de la historia para dejar que ustedes vean los detalles más jugosos en la película y al igual que los inversores, se vean fascinados por la figura de su protagonista, aunque de un modo seguramente diferente al de ellos.

Se trató de un fraude llevado a cabo por las mentiras y la capacidad manipuladora de este personaje. Y estaba emplazado en las expectativas de ciertos creyentes que tomaron decisiones millonarias basadas en la fe. Pero más allá de eso, toda la filosofía de Holmes podría indicar que ella esperaba eventualmente cumplir con su promesa imposible, aunque ese “eventualmente” se estuviera dilatando eternamente y a pesar de que para eso tuviera que mentir con pasmosa indolencia. Situación que aunque explotada al extremo, no deja de estar en total sintonía con su contexto. Se trata de una historia nutrida íntegramente gracias a la fertilidad de un estrambótico y pretencioso Silicon Valley.

La recomendación viene a colación del factor diferencial que tiene este documental para poner sobre la mesa: indirectamente se desmiente la idea de meritocracia. Idea que indica que “si lo intentas, todo se puede lograr, solo hace falta perseverancia”. “Promete algo aunque no esté hecho, eventualmente lo vas a lograr”. Cosas con las que se suele reconocer a figuras como Steve Jobs que sí, han hecho aportes enormes a nuestro mundo y lo han revolucionado de diversos modos. Pero también se han cargado bastante gente en el medio como para conseguirlo y efectivamente deben haber jugado otras variables para que sus aportes hayan llegado a buen puerto. No solo el trabajo. No solo la perseverancia.

“Hazlo o no lo hagas. Intentar no existe.” Yoda.


El discurso de la meritocracia suele estar contado por los que ganaron, velando todos aquellos casos en donde una persona dejó la sangre (sudor y lágrimas) trabajando y no obtuvo el éxito esperado. Desangrando a Silicon Valley podría también ser interpretada como una versión distópica y fracasada de estas historias de meritocratas. Un universo paralelo en donde la figura de un emprendedor de arrasadora determinación (digamos por caso Steve Jobs o Elon Musk) llevó a cabo exactamente el mismo método sin concretar el éxito y dejando a su paso terribles consecuencias.

Todos los sucesos contados en esta película pueden ser un caso testigo que funcione como ejemplo. Una analogía de un sistema capitalista que genera riquezas a partir de préstamos y promesas más de las veces vacías que frágiles, pueden desembocar en grandes catástrofes económicas y que desde su estructura contemplan sin pudor alguno, grandes injusticias sociales. Aunque acá admito estar bajando una línea que no se muestra en la película ni desde su narrativa ni desde su argumento. Pero qué (prejuicios mediante) el documental me haga llevar a cabo estas reflexiones es un valor en sí mismo para la obra, volviéndola absolutamente recomendable.

Lo pueden ver acá:

Por Lautaro Olivera




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Acerca del autor

Lautaro Olivera

Lautaro Olivera

Licenciado en Psicología (UBA). Alexander Payne, Evangelion, Bojack Horseman y superheroes. Colaborador en las secciones CINE y SERIES en Proyector Fantasma.