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Crítica: Blancanieves (2012) de Pablo Berger

Marianela Santillan

FICHA TÉCNICA DE LA PELÍCULA

Origen: España-Bélgica-Francia/2012.

Guión y dirección: Pablo Berger.

Intérpretes: Macarena García, Maribel Verdú, Daniel Giménez Cacho, Ramón Barea, Inma Cuesta y Ángela Molina. 

 Duración: 104 minutos.

Calificación: AM13

Estrenos en Buenos Aires: 24/04/2014

 

Clásicos desmitificados

Si bien se trata de un film de 2012 que ya ha girado por diversos festivales y se ha alzado con una enorme cantidad de premios ( diez Goyas, entre otros); Blancanieves, la propuesta experimental de Pablo Berger llega hoy a los cines argentinos.

La trama nos presenta a un famoso torero (Daniel Giménez Cacho), cuya esposa comienza su trabajo de parto en la plaza de toros, tras un accidente que deja parapléjico a su marido. Luego del nacimiento, la mujer fallece, y surge en escena Encarna, una enfermera (la siempre genial Maribel Verdú) devenida nueva esposa, que se aprovecha de la situación del torero lisiado.  Encarna la hará la vida imposible a Carmencita (Macarena García), la joven hija del torero, quien será Blancanieves, y que como tal, sobrevivirá a un intento de asesinato por parte de su madrastra. Tras estos hechos, ella se  irá del palacio compartido, encontrará un circo rodante, donde un grupo de toreros enanos –uno de los cuales es travesti- le dará vivienda, además de incluirla como parte de su espectáculo itinerante.

Si tal como leen, porque en esta ¿adaptación? de Blancanieves, el cuento de los hermanos Grimm funciona tan sólo como referencia. En este caso nos situamos en la Sevilla de 1920, con una joven que lejos de ser la encargada de la limpieza en la casa compartida, se convierte en: torera. Así Berger se pemite jugar con un mítico cuento de hadas y princesas, reconstruirlo y  plantear nuevos mitos a la vez que permite buscar y analizar la identidad femenina, lejos de la sumisión original que planteaban los Grimm. Aquí no habrá principe azul o ser iluminado que “salve” o “reviva” a la joven; ella será su propia heroína.

Blancanieves al ser una película muda,  refuerza el lenguaje fílmico, desde su magnánima puesta en escena, con  encuadres y la iluminación especiales para el blanco y negro; elementos que son acompañados a la perfección por la música del catalán Alfonso de Villalonga. Además, su enfoque permite re-actuar y actualizar la historia, dotándola de componentes del imaginario neogótico, así como del romaticismo, para finalmente brindarnos un final sumamente poderoso y melancólico.

Menciones especiales para Verdú y García, las grandes intérpretes femeninas que dotan de intensidad a todo el film. La primera, oscilando entre la maldad y el erotismo, y la segunda, tan bella e inocente como esperamos que sea la clásica Blancanieves, pero agregando además, creatividad en la forma de encontrarse con el personaje.

En definitiva, el film de Berger se presenta como una sátira social, si, pero sátira que al fin y al cabo realiza un homenaje maravilloso al lenguaje y a los recursos audiovisuales, que rompe los viejos esquemas de los cuentos de hadas misóginos.

Por Marianela Santillán

Blancanieves puede verse en 5 salas: Arte Multiplex Belgrano, Patio Bullrich, Arteplex Villa del Parque, BAMA Cine Arte y Cine del Centro de Rosario. 




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Acerca del autor

Marianela Santillan

Marianela Santillan

Lic. en Psicología (UBA) -Psicóloga online-, con formación en Artes Audiovisuales (IUNA). Docente. Editora y redactora responsable de la sección CINE en Proyector Fantasma.