Hollywood Series

American Crime Story: Lo importante está detrás

Germán Morales
Escrito por Germán Morales

Puppet show

FX viene brindando desde hace un tiempo buenas series para analizar y, sobre todo, seguir. En este caso, la ultra promocionada American Crime Story (2016-) trata un concepto interesante: la dramatización de los casos policiales y judiciales más importantes de los EE.UU. en una miniserie. Para empezar decidieron hacerlo con toda la carne en el asador, un caso que habrá marcado una generación de alguna forma, el asesinato de la ex esposa de  O.J. Simpson, Nicole Brown Simpson, de aquí que la temporada se nombre The People vs. O.J. Simpson: American Crime Story.

Nunca me llamó la atención ese caso -y para citar un ejemplo más reciente, tampoco lo hizo el de Pistorius-, como tampoco me importa tanto la vida de las celebrities, pero las características y los detalles tienen todo para atrapar a un país como lo hizo a mediados de la década del noventa. Repasemos: ex-jugador de la NFL, actor -acá lo conocemos por la célebre Naked Gun (1988)-, envuelto en un caso de violencia de género que termina fatalmente. Ya es suficiente para llamar a los tabloides y magnificar el problema. Sobre todo en la década de los noventas, donde la cultura mediática norteamericana se impuso en el mundo.

Ahí es donde se hace interesante American Crime Story, de la misma forma que llamó la atención en nuestro país Historia de un Clan (2015), por centrarse en un caso tan paradigmático y escandaloso. ¿Qué se puede aportar sobre lo ultra masificado? Bueno, algo distinto, un enfoque nuevo o diferente. No necesariamente tiene que ser como ocurrió, Khloe Kardashian nos hace saber que la serie no representa la realidad.

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Quizás lo menos apegado a la realidad sea la actuación de John Travolta, retratando a un Robert Shapiro -uno de los abogados de O.J- con más botox y más parecido a Burlando que al personaje que intenta retratar.

Pero más allá de esa observación, la serie parece centrarse en cada capítulo en un hecho concreto del caso, maneja las emociones en entorno a eso y las sabe explotar. En el primer capítulo trata sobre la escena del crimen y cómo se fueron dando los hechos hasta caer en la sospecha de la culpabilidad de O.J., de la misma forma la actitud del protagonista (un excelente Cuba Gooding Jr.) colabora en todo momento para que no le creamos. El único que parece estar convencido de su inocencia es el pobre Robert Kardashian (David Schwimmer – sí, Ross), amigo personal, y parte del bufet de abogados del abogado.

Por eso, las cosas se mezclan, como en el armado del equipo de abogados, momento en el cual OJ pierde protagonismo. Así parece que sucederá capítulo a capítulo: el centro del relato estará puesto en diferentes ejes. Obviamente es muy pronto analizar eso. Pero sí es interesante como lo mediático, lo judicial, lo social (más precisamente lo racial), lo familiar y lo íntimo se entrecruzan en la serie. El caso dio para todo eso, pero lo bueno es que American Crime Story entiende que el contexto con el que debe jugar es lo importante.

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Así y todo, sutilmente, el centro más importante de la narración de la serie está puesto en los medios de comunicación, y está allí con mucha justificación. La persecución del Bronco, la nota al New Yorker, la tapa de la revista Time, el momento en que la fiscal se entera la presencia de Johnnie Cochran entre el dream team, las conferencias de prensa, las tácticas judiciales. Los personajes solamente son títeres de lo que sucede en los medios porque cualquier hecho los afecta para bien o para mal.

The People vs. O.J. Simpson: American Crime Story muestra el caso desde esa óptica. En los últimos tiempos las grandes series nos han brindado personajes muy interesantes, con motivaciones e intenciones ocultas. En esta temporada de American Crime Story el foco o la riqueza no está en ningún personaje, más allá de las buenas o malas actuaciones, sino en el universo. Todos ya conocen por demás a los protagonistas, no hace falta mencionar mucho más.

El relato mediático es el centro, como lo fue en el momento en que ocurrieron los hechos reales. Cada filtración, cada rumor, cada hecho que trasciende superó a cualquiera de los involucrados, la mano oculta de los mass media generó (y genera en la serie) una opinión pública que toma partido por un lado u otro.

Desde ese análisis, esta serie nos atrapa. El titiritero es el personaje más importante, y no es ningún abogado.

Por Germán Morales




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Acerca del autor

Germán Morales

Germán Morales

Lic. en Comunicación Social (UBA). Creador y redactor de Proyector Fantasma. Responsable de la sección SERIES.