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Strike First, Strike Hard! Reseña de Cobra Kai (2018)

Lautaro Olivera
Escrito por Lautaro Olivera

En la popular serie How I Meet Yor Mother (2005-2014), Barney Stinson (Neil Patrick Harris) tenía una particular interpretación sobre la película Karate Kid, la cual contaba en un dialogo con su amiga Lily (Alyson Hannigan) :

Barney: Karate Kid es una película grandiosa. Es la historia de un joven entusiasta del karate, cuyos sueños y valentía lo llevan hasta el Campeonato de Karate del Valle. Por supuesto, tristemente, pierde la ronda final contra ese nerd. Pero aprende una importante lección sobre cómo aceptar la derrota con altura.

Lily: Espera, cuando viste Karate Kid, ¿apoyabas a ese rubio malvado?

Barney: No, apoyaba al escuálido perdedor de New Jersey que apenas sabía karate. ¡Cuando vi The Karate Kid, apoyaba al “karate kid”!  Johnny Lawrence del dojo Cobra Kai.

La teoría (a contramano de cómo todos la recordamos) de que en Karate Kid Daniel Larusso era el villano y Johnny Lawrence el héroe, fue extendida y complejizada en este divertido pequeño gran ensayo. De todo esto parecen haber tomado nota los autores de Cobra Kai (2018-), la serie continuación treinta y cuatro años después de la exitosísima saga  Karate Kid iniciada en 1984.

Cuentas pendientes

Johnny Lawrence cumple con todos los clisés del loser norteamericano, tomando cerveza hasta quedarse dormido en su pequeño departamento, mirando películas de acción ochentosas en su pequeño televisor, manejando su añejado auto y trabajando de algo que no le gusta, mientras se desenvuelve a duras penas en una sociedad que no termina de comprender del todo, solo disfrutando de recordar viejos tiempos. Y es que Johnny, se ha quedado en el tiempo. Mientras tanto tiene que bancarse que su antiguo rival Daniel Larusso se haya convertido en un exitoso empresario que aún lucra con la popularidad conseguida gracias al Karate de aquellos años.

La vida de Daniel parece mucho más sencilla con un trabajo que le da una solvencia económica como para disfrutar de la bonita familia que ha logrado conformar. Hasta que claro, se entera que en el barrio y luego de décadas, abrió un nuevo dojo Cobra Kai, marca que lo atormentó en la adolescencia. Y es que Daniel a su modo, también se ha quedado en el tiempo.

Entonces tenemos a dos personajes que han quedado traumados por los viejos tiempos reviviendo su vieja rivalidad. Por otro lado, a una nueva generación que reactualiza aquellas peleas ochentosas de adolescentes en la actualidad recordándonos que en la sociedad todo es de algún modo cíclico y aunque en formas diferentes y más modernas los conflictos se repiten. Ejemplo de esto es el bullying, uno de los grandes ejes que atraviesa toda la serie.

Resulta una gran ironía que el reabierto por Johnny (luego de darse cuenta que el karate era lo único que lo hizo feliz en toda su patética vida) Cobra Kai se llene de chicos “bullyeneados” que tratan de buscar defenderse torpemente, del maltrato que la vida escolar les propina (no solo personalmente sino virtualmente, ya que el cyberbullying es una de las grandes actualizaciones que propone esta historia y está muy presente a lo largo de todo el recorrido).

Entonces lo interesante pasa por presentarnos a personajes cruzados. Johnny ahora es el socialmente excluido que encuentra una razón de ser en el Karate y da sus primeros pasos como Sensei enseñándoles su violenta versión del tradicional estilo de pelea a jóvenes socialmente excluidos. Y Daniel es el hombre exitoso que agrandado, no parece tener ningún problema hasta que la reapertura del Dojo lo hace retrotraerse a toda esa época de trauma, sintiéndose nuevamente amenazado. No obstante Daniel es un buen tipo que intenta hacer las cosas bien y Johnny también, incluso a pesar de su gran torpeza, falta de sensibilidad y delicadeza. En este sentido ver bondad en un personaje que igualmente es bastante bruto, cuadrado y tan agresivo y con espíritu de Bully como su versión adolescente, también es un gran acierto.

El Dojo Cobra Kai, más vivo que nunca


La historia también consigue hacer un buen equilibrio entre la vieja saña que se tienen estos dos traumados e inmaduros adultos (hay momentos en donde lo infantil de sus broncas se señala de un modo hilarante) con los nuevos problemas “de chicos” que tiene la nueva generación. Puntualmente hablamos de sus respectivos hijos y su grupito escolar cuyos conflictos y buenas caracterizaciones, resulta en historias también muy entretenidas.  

La importancia de un buen casting: Xolo Maridueña y Mary Mouser se ganan su lugar representando a las nuevas generaciones


Hay bastante fanservice y las escenas de acción medio que se meten “con calzador” aunque no nos hacemos mucho problema por ello ya que también pasaba en la saga original y uno al interesarse por ver esta continuación en primer lugar, está bien predispuesto a tolerar esa clase de cosas. Pero por sobre todo hay  muchos momentos de humor que o bien satirizan la Karate Kid original, o bien se dan a partir de los grandes choques generacionales que ambos protagonistas tienen frente al paso del tiempo, en relación a la paternidad y a tratar con chicos centennials, y una serie de nuevos códigos que no logran comprender del todo.

En resumen, en Cobra Kai tenemos una serie que con muchas reminiscencias ochenteras (las escenas de entrenamiento musicalizadas con el rabioso rock de aquella época son un golpe al mentón de pura nostalgia) que nos propone la continuación de una rivalidad histórica entre dos ahora viejos rivales, mientras nos muestra como los viejos conflictos se reactualizan en las nuevas generaciones, como el bullying siempre está presente (aunque ahora en nuevas formas como la cibernética), como nos cuesta comunicarnos intergeneracionalmente y fundamentalmente como todos según el contexto, podemos ser víctimas o victimarios. 

¿El regreso de Daniel-San?

  
Cobra Kai parecía una idea mala desde todo punto de vista. ¿Una continuación de Karate Kid? ¿De verdad? ¿Ahora? Se entendía sólo por la falta de ideas que estaría viviendo el mundo del cine y las series, por el momento de gran nostalgia ochentosa que estamos viviendo en la actualidad (hiperpopularizada por Strangers Things y expresada en varias series, como por ejemplo Glow) porque aquellos niños que disfrutaban de aquellas obras ahora son adultos deseosos de continuar ciertas franquicias y por el intento de popularizar la plataforma On Demand YouTube Red agregando contenido que resulte a simple vista familiar y fácil de publicitar. Y sí, la serie resulta ser muy sencilla, con un bajo presupuesto que no se nota demasiado ya que la trama no lo necesita y con un estilo bastante mainstream que se nota en lo simple de su guión.

No sabemos aún si valía la pena hacer esta continuación. No obstante, Cobra Kai resulta ser muy poco pretenciosa, fluida, y con una trama tan sencilla como entretenida que en sus 10 episodios de media hora de duración es ideal para maratonear. Esto es un gran logro y un gran halago ya que su único objetivo era entretener y recordar con creces aquellas épocas de los años ochentas en las que el karate se había convertido en una verdadera fiebre. Aunque todavía no sepamos bien, quién es el héroe y quién es el villano. Tal vez todos podamos ser un poco de ambos y esa es la gracia. Por suerte no lo tengo realmente en claro, y eso es lo más lindo que me ha dejado esta historia.  

 

Por Lautaro Olivera

 

 





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Acerca del autor

Lautaro Olivera

Lautaro Olivera

Licenciado en Psicología (UBA). Alexander Payne, Evangelion, Bojack Horseman y superheroes. Colaborador en las secciones CINE y SERIES en Proyector Fantasma.