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Review: CROMO – Problemáticas contemporaneas

Germán Morales
Escrito por Germán Morales

En lo profundo del agua

Entre la numerosa cantidad de series que produjo la Televisión Pública en los últimos tiempos, sobre todo este año con Variaciones Walsh, Fábricas o La verdad, estaban relacionadas a temáticas sobre el discurso político kirchnerista clásico: la crisis del 2001, los intereses detrás de los medios de comunicación, o la mítica figura de Rodolfo Walsh.

Es injusto decir que todas las series de la televisión pública responden a esa lógica, como se suele decir desde las usinas opositoras que se encargan de atomizar todas las producciones del canal público a 678(2009-) y nada más, pero si es cierto que muchas de las ficciones que producen responden a algún tópico de ese discurso oficial. Hoy nos toca hablar de Cromo, una serie muy interesante desde la sinopsis y desde el antecedente de haber participado en la nueva sección de Series Prime Time del Festival de Cine de Toronto como la única miniserie de toda América Latina.

Sinopsis: Valentina (Emilia Attias) es una científica que muere en extrañas circunstancias mientras realiza una investigación en torno a una curtiembre en Corrientes. Su marido Diego (Guillermo Pfening) y su mejor amigo Simón (Germán Palacios, quien era su amante) viajan al lugar para descubrir qué fue lo que pasó, y terminan metiéndose en un asunto que pone en riesgo sus propias vidas.

¿Por qué la introducción política que podría espantar a algunos posibles espectadores para hablar de una serie de la televisión pública? Porque las elecciones presidenciales son aún muy recientes y no podemos pensar en otra cosa (?), pero también porque me parece que Cromo refleja indirectamente ese discurso, en la figura de una científica que lucha contra una empresa gigante que controla las voluntades de una pequeña ciudad de la provincia de Corrientes.

Pero también toma algo que en los últimos años fue ignorado por el kirchnerismo, el grupo Clarín  y la agenda mediática en general después del conflicto de Botnia en 2010, y que de alguna forma se mantuvo entre las críticas al gobierno, y es la contaminación del ambiente y los recursos naturales, en casos puntuales como los de la Barrick Gold y la megaminería, YPF y el Fracking, la deforestación por la siembra de soja, etc.

Para hablar directamente sobre la serie, realmente se trata de un producto delicioso. Su fotografía es impecable y la elección de los escenarios es muy cuidada, desde esos paisajes del delta del río Paraná, hasta la fría Base Marambio, o la Ciudad Universitaria. Decir que es un producto cinematográfico suena a obviedad, ya que es conocida la trayectoria de su directora Lucía Puenzo. Pero la conformación de escenarios de muchas provincias de nuestro país, lo hacen un producto verdaderamente federal. La composición musical también es sutil y baila con esas escenografías naturales y la solitaria investigación del asesinato de Valentina, a cargo de Simón y Diego.

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Lo más interesante de Cromo es la forma de vivir la argentinidad en las relaciones entre los personajes y en pequeñas figuras que aparecen sutilmente. Es imposible pedir que en una producción argentina no se putee, o no se fuercen las emociones fuertes, aquí todo parece poco dramatizado, aún las peleas y los momentos tensos. Eso habla muy bien de las actuaciones, pero también de la historia, en la cual el cornudo y el “pata de lana” tienen que convivir y buscar una solución a un asesinato turbio. Para muchos quizás esto parezca poco convincente, pero a mí por el contrario me parece una buena forma de derribar esos estereotipos.

A nivel historia, volviendo al eje, Valentina se encuentra muerta en el río por su investigación en el Paraná, al detectar altos niveles de cromo, derramado por una de las empresas dirigidas por Victor Angalucci. La hija de Victor, Nina, trabaja y tiene una gran relación con Valentina, por ser su tutora de tesis, y desde Buenos Aires hacía de soporte de la investigación de la científica muerta.

A medida que los capítulos avanzan, estas historias se van desarrollando y ganando en dramatismo, sin saltos bruscos o acciones inesperadas. Simón y Diego se encuentran con la desconfianza de los habitantes de un pueblo de Corrientes, deben viajar y movilizarse para encontrar pistas que los ayuden a resolver el asesinato. La mirada de sospecha del lugareño sobre el forastero es uno de los obstáculos más puntuales que se percibe en todo momento – una idea muy presente en nuestro país cuando el «porteño» viaja a las provincias – porque los dos científicos relacionados con Valentina deben ir recolectando los rastros que fue sembrando la protagonista antes de morir. Hay muchos flashbacks que explican lo que fue sucediendo en los días previos.

Cromo, volviendo al tema político, toma la crítica del discurso oficial al sector privado (o al capitalismo despiadado) que busca la ganancia destruyendo al medio ambiente sin considerar el futuro del hombreo al pueblo cuando se aumentan los precios desconsideradamente, por cambiar y adaptar la idea a la visión política del gobierno. Quizás ese tópico del discurso oficial se haya cumplido en los hechos o no se tuvo en cuenta, quedará en consideración de cada uno, pero Cromo lo utiliza para visibilizar una problemática muy presente en muchos pueblos y lugares de la Argentina, donde ese tipo de empresas grandes son el único sustento de trabajo de esos habitantes, que en caso de retirarse, pone en peligro la subsistencia económica de miles de personas.

Un tema importante y digno de tener en cuenta para los Estados nacionales y provinciales, una crítica para no dejar en manos de cualquiera la supervisión, porque sí, Valentina se arriesgo y murió por eso, pero ¿Cuántas Valentinas hay en esos lugares?, ¿Cuántos pueden dejar un rastro y hacer oír esa voz y denuncia? Por supuesto que existen, sino no nos hubiéramos enterado de esta noticia o de este alzamiento. Pero es importante que series como estas concienticen a todos los que no viven en los lugares afectados y desconozcan las injusticias que pueden suceder en esos sitios.

Por eso Cromo, además de ser una gran producción audiovisual, trata un tema sensible e importante, imprescindible para ver y educarse un poco sobre las realidades del país profundo. Para entender que no solamente es la corrupción política el único mal de nuestra región, sino también el desidia y la falta de interés de algunas empresas privadas por el suelo y el planeta en que vivimos.

Por Germán Morales




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Acerca del autor

Germán Morales

Germán Morales

Lic. en Comunicación Social (UBA). Creador y redactor de Proyector Fantasma. Responsable de la sección SERIES.