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Rendí, competi, ganá: ¡Tomá tus píldoras!: Reseña de Take Your Pills (2018)

Lautaro Olivera
Escrito por Lautaro Olivera

El documental Take Your Pills (Netflix) nos trae a la cocina varias historias de consumidores de Adderal™ y otras drogas de rendimiento. Ahora bien, ¿A qué estamos denominando arbitrariamente como “drogas de rendimiento”? A aquellos fármacos expedidos legalmente que se utilizan simplemente para rendir más en el trabajo, en el estudio o en el deporte. Todos ámbitos cortados transversalmente por el filo de “la competencia”.

Las pastillas en cuestión, son recetadas para tratar el denominado “déficit de atención” (TDA), un diagnóstico de corte mental, cada vez más popular en nuestra sociedad. Una vez diagnosticadas con este trastorno, las personas comienzan un camino de consumo que no sólo las lleva a tomar las pastillas como si fueran caramelos, sino a traficarlas entre sus conocidos y a interpretarlas como una suerte de booster energético, un potenciador de energía en forma de píldora que promueve la concentración para lograr “ser flaca, linda, salir de parranda y sacar buenas notas en la universidad” como blanquea una de las protagonistas de este documental.

“Tanto yo como mi marido consumíamos Adderal. La diferencia es que yo estaba diagnosticada desde niña con TDA y él no. Por eso yo interpretaba que mi consumo estaba bien pero que él era un adicto. Pero pasado el tiempo me empecé a preguntar ¿Cual es la diferencia entre nosotros dos?”. Uno de los testimonios del documental dirigido por Alison Klayman, da cuenta del trasfondo de esta adiccion legalizada: Un contexto sociocultural estadounidense que obsesionado con la competencia, presiona constantemente para que cada ciudadano sea productor por un lado (flaca, sacar buenas notas, rendir en el trabajo y en el deporte) y consumidor por otro, bancando a una industria farmacológica multimillonaria.

“Destacarse lo más posible” es la obsesión y así nos lo cuenta un jugador retirado, de primera división de futbol americano. También un programador, inserto en un medioambiente tan competitivo y actual como el de las empresas informáticas.

¿Que se necesita para programar durante tres días seguidos? ¡Apenas algunas pastillas!



“Solo se piensa en las personas en cuanto al valor que tendrán en términos de capital humano. Los padres se preocupan de esto incluso antes de que nazcan sus hijos”, nos concientizan el resto de los relatos que van marcando la cancha respecto a un concepto central: “La competencia no termina nunca”.

Hay una escena de los Simpsons en la que Homero usando marihuana medicinal pregunta “¿eso no es ilegal?” a lo que su médico responde “No, solo es ilegal para aquellos que la disfrutan”. “Antes en los 60’, la droga se usaba para evadir la realidad, ahora se usa para adecuarse a ella” nos cuenta en Take Your Pills, un médico recordando sus años mozos. Es este mito del rendimiento en un marco de competencia absoluta, el que legaliza (metafórica y literalmente) el uso de sustancias. También la utilización de la diagnosis reporta y promueve un medioambiente en donde la producción de un rendimiento utilitario es lo único importante y viene a socavar ciertos elementos conectados más intermitentemente al capitalismo como la creatividad o el libre albedrío si este es inutilizable (como bien se nos muestra en los casos de chicos tomando Ritalin, otro de los compuestos mencionados en esta narración).

El Adderal está  muy relacionado en varios de sus componente a la anfetamina. Sí, recordamos a la meta-anfetamina como aquellos cristales azules que producía Walter White en su cocina en la popular Breaking Bad
. Es fácil desde este punto de vista, imaginarnos intuitivamente cual es la peligrosidad asociada a esta clase de sustancias.

Oh, ¿A que droga ilegal popularizada en televisión, me recuerda el color de este compuesto?

Pero fundamentalmente la droga en verdad no es el Adderal como tal, el Ritalin o la sustancia legal o ilegal que vos elijas. La droga es la competencia, una sociedad que empuja a consumirla, mientras diagnostica a sus niños con trastornos inventados para ahorcar su creatividad uniformandolos y acallando sus voces. Nutridos por una gran dosis de hipocresía donde el marketing de mercado sabe reptar inteligentemente como para ocultarse en el disfraz de una necesidad. La necesidad de mantener siempre en alto el estandarte de la salud como valor en sí mismo, poniendo bajo su sombra todo aquello que amenace cuestionarlo. Por ejemplo, una creatividad inútil que afilada, podría atacarla con espíritu crítico.   

Con un pulso narrativo bastante lisérgico y dinámico, Take Your Pills nos habla acerca de un contexto estadounidense sobremedicalizado que bien se puede tamizar con nuestra realidad argentina y servirnos como advertencia no solo acerca de la industria farmacológica en sí, sino más bien sobre de una bajada de línea cultural propicia que cada vez más nos está trayendo el mensaje de “trabajar, producir” y nada más que trabajar y producir, como si fuera lo único que importa. “Trabajá, producí, callá: tomá tus píldoras”.

 

Por Lautaro Olivera

 




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Acerca del autor

Lautaro Olivera

Lautaro Olivera

Licenciado en Psicología (UBA). Alexander Payne, Evangelion, Bojack Horseman y superheroes. Colaborador en las secciones CINE y SERIES en Proyector Fantasma.