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Palpitamos la vuelta de Better Call Saul – No tan distintos

Germán Morales
Escrito por Germán Morales

Estamos cerca de la vuelta de Better Call Saul, programada para el 15 de febrero, una de las mejores series del año pasado. Una serie que ya arrancó con muchos fans por una cuestión obvia, pero que mostró argumentos para sostener esa expectativa. La serie de Jimmy McGill muestra un personaje interesante con una historia personal que llama la atención: la transformación, el paso del honesto y novato abogado a ser ese chanta querible y memorable que fue en Breaking Bad.

Ya la temática del defensor de la ley poco honesto da ganas de mirar y estar atentos. Los abogados no tienen una buena imagen en un sector de la sociedad, obviamente no son todos, pero el hecho de defender seres con prácticas cuestionables ya los hace poco queridos, a pesar de ser la única ayuda para muchas personas que son acusadas injustamente. Lo que genera la atención en Better Call Saul es justamente ese pasaje, como llegó a ser Saul Goodman.

Atención el artículo tiene Spoilers

No tan distintos – Todo se trata del bien y el mal

La primera temporada no solamente dejó una gran cantidad de guiños a Breaking Bad, con personajes como Tuco o el origen del nombre de Saul Goodman (It’s all good, man), entre otras cosas. Lo que considero como el guiño principal es la oposición justamente con Walter White, pero que a la larga los terminará encontrando: como una persona sin talento –esto es cuestionable pero es presentado así-, novata, que intenta hacer las cosas bien y tener éxito en su rubro, con mucho esfuerzo, no es recompensada por su entorno.

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Jimmy McGill es un abogado con trabajos por poco dinero, que hace un esfuerzo enorme por sostenerse y mantener a su hermano y así mismo. Busca conseguir casos de mayor renombre o dinero, pero sus potenciales clientes no le tienen confianza. Tiene un gran empuje para improvisar y sostenerse pero no le salen las cosas. Entonces se la rebusca y encuentra su rubro pero todo se cae por su pasado, por la desconfianza a sus antiguas prácticas.

Slippin Jimmy marcó su futuro porque el hecho que una persona deshonesta practique la abogacía es un peligro, lo sabemos todos. Entonces las intenciones de su hermano y grupo de abogados por alejarlo de esa profesión terminan acercando a Jimmy a lo ilegal todavía más– esto lo sabremos después, la temporada termina justamente en el momento que Jimmy se da cuenta de esto, donde todavía no es Saul Goodman y recién empieza la metamorfosis.

La diferencia con Walter White radica en que Walter hizo el camino honesto, falló, pero lo recorrió. Fue estafado por sus socios y su dignidad no le permitió tomar otro camino, decidió enseñar y seguir por el camino correcto, luego la vida la jugó una mala pasada y ahí hizo el cambio para ayudar a su familia. En el fondo, luego descubre que esa parte oscura de su ser es lo que lo motivaba, le gustaba, pero nunca tuvo la oportunidad de ser un “Slippin Jimmy” hasta ahí, nadie desconfió de él, por eso pudo avanzar tanto en el negocio de la metanfetamina.

Pero Jimmy quiso hacer lo correcto. Quiso pero no lo dejaron, le cortaron la ilusión. Ahí se parecen, a ambos les salieron mal las cosas, pero Walter perseveró. Jimmy sufre la decepción y vuelve a sus orígenes, a llevar su talento para la estafa a un nivel superior.

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Una máscara para ser

Una coincidencia entre los dos protagonistas es que ambos eligen un apodo para diferenciarse de sus identidades originales. Walter White elige un nombre que marcará su camino: “Heissenberg”, lo hace por el físico alemán que colaboró con los nazis para la creación de la bomba atómica, que evidentemente no logró. Un científico que no solamente tuvo un trabajo oscuro, sino que (se dice) saboteó a sus empleadores. En una búsqueda inconsciente de trascender y de enaltecerse a sí mismo, White elige un apodo celebre.

Jimmy Mc Gill tiene dos apodos, uno que representa su pasado “Slippin Jimmy”, que adquiere por los engaños que hacía a los automovilistas para cobrar dinero de ellos. Pero hay un sobrenombre que todavía no tiene y todos conocemos: Saul Goodman. Como dijimos antes, hay una breve explicación del seudónimo proviene también de una estafa y se trata de un posible nombre de un abogado que asegura a sus clientes que todo va a estar bien. En cierta forma parece que sella su futuro, pero también es una especie de autoconvencimiento, para forjar a la fuerza la personalidad de la cual carece. Se brinda confianza y quiere convencer a sus clientes que les puede dar lo que necesitan.

Ahí hay otra diferencia entre ambos, uno necesita convencerse que puede hacer, el otro busca renombre y fama.  

Delfos sigue presente

No es la única coincidencia entre los personajes, pero el dilema entre el bien y el mal, la honestidad y lo ilegal, no solo es vital para los protagonistas. Mike Ehrmantraut, el famoso asistente de Gus Fring, llegó a un punto límite en uno de los mejores capítulos “Five-O”, en el cual nos cuenta los motivos por el que se va de Philadelphia y cambia de lugar. El asesinato de su hijo ocurrido porque éste no quiere involucrarse en negocios turbios con otros compañeros, lleva a Mike a hacer justicia por mano propia y a un exilio forzado para evitar problemas mayores.

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Más allá que la resolución es diferente, el karma de alguna forma termina juntando a todos los personajes con dilemas tan similares en relación a lo correcto e incorrecto.  En el caso de Mike, que era un policía turbio más, lo termina pagando a través del dolor más grande de un padre, porque su hijo intenta evitar los negocios ilegales con la droga, lo pierde como una especie de castigo por el mal ocasionado.

Así vemos como todas las resoluciones terminan de la misma forma (tanto con Walter White, como con Mike y Saul Goodman), todos tienen dos opciones el exilio o la muerte. Como un oráculo escondido, como esa profecía de la tragedia que cayó sobre Edipo, se trata de enfrentar el destino o escapar. Pero a la larga, el destino es inevitable, por más que Mike lo haya intentado, todo termina llegando tarde o temprano.

No hace falta destacar más cuestiones de la serie, la calidad que tenía Breaking Bad está más que impresa en Better Call Saul: en sus planos, en la música, en los silencios, en la tensión. Y también a nivel simbólico y en la unión de los destinos. Los personajes están muy bien conectados y pensados a un nivel supraterrenal, como un destino, como una tragedia griega. Por eso también funciona, porque remite a los mismos relatos de siempre.

Por Germán Morales




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Acerca del autor

Germán Morales

Germán Morales

Lic. en Comunicación Social (UBA). Creador y redactor de Proyector Fantasma. Responsable de la sección SERIES.