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MES ALMODOVAR: La Estocada Almodovariana

Julieta Lupiano
Escrito por Julieta Lupiano

En espera al estreno local de Julieta (2016), el nuevo film de Pedro Almodóvar, decidimos realizar un especial que incluirá varios artículos acerca del realizador español. Este es el primero de ellos. 

La estocada Almodovariana

Estocada: la acción que ejecuta el diestro (torero) para introducir la espada en el cuerpo del toro, siempre que logre envasarla.

Pedro Almodóvar ha instalado su sello personal, del que muchos destacan la transgresión, el sexo, los colores vivos…Pero  sobretodo, este cineasta ha demostrado tener una sensibilidad especial para retratar las miserias y dramas humanos con (una complejísima) simpleza y humor. Nos muestra la dualidad de la vida, femenino/masculino, bueno/malo, amor/odio, y todo eso mediante situaciones absurdas con diálogos y contextos cotidianos.

Sus personajes viven con toda naturalidad ese drama. Ninguno se horroriza frente a una violación, un crimen, o la muerte en cualquiera de sus formas… y es justamente esa extraña naturalidad el emblema del cine almodovariano.

Todo esto se teje sobre una estructura narrativa perfectamente ejecutada. La estructura narrativa es ese esqueleto básico que incorporamos desde niños, tan simple como: introducción, desarrollo y desenlace.  La introducción termina cuando el estado inicial se desestabiliza y un hecho puntual abre nuevas posibilidades. Durante el desarrollo se darán numerosas situaciones que harán, siempre, avanzar la historia hasta que algo completamente nuevo, una revelación, nos conduzca al desenlace. Esto a modo de resumen, ya que hay más elementos dentro de una estructura narrativa, pero este comentario es para que se entienda de que estamos hablando…

Ésta es la clave de cualquier relato, puede tener una temática más o menos atractiva, una hechura de mayor o menor calidad, pero si la estructura narrativa funciona, funciona todo! De este modo el espectador hará un satisfactorio recorrido emocional y será imposible que pierda interés en lo que se le cuenta. El secreto está en recibir la información justa en el momento indicado, cuando lo necesitamos y lo esperemos.

Claro que igual hay que estar atentos, manejar el código que se nos propone y entregarse al relato. Puede que al ver por primera vez una película de  Pedro Almodóvar, o Quentin Tarantino por ejemplo, no guste porque hay muchas cosas “incoherentes” que no se entienden, pero justamente uno como espectador tiene que hacerse de esa misma libertad con la que narran estos directores para solicitar la información que inmediatamente nos entregarán y no otra más “éticamente” correcta, banal o muy racional. Así disfrutaremos mucho más, siendo puramente animales  pasionales, ya habrá tiempo luego para analizar con la cabeza.

Por eso, si hay algo que enamora del cineasta manchego es su maestría para torear al espectador, clavar una a una las banderillas y finalmente cuando creemos que no puede haber algo más duro llega el estoque final, el que da muerte a esa persona que éramos antes de empezar a ver su película.

No estoy hablando necesariamente del climax, aunque muy a menudo es ahí donde se encuentra.  Al pensar en la estocada Almodovariana, me resuena lo que Roland Barthes define como Punctum. El punctum (de una fotografía) es ese azar que despunta en algo. »Surge de la escena como una flecha que viene a clavarse y aunque puede llenar toda la foto, muy a menudo solo es un detalle que viene de algo proustiano, algo íntimo y que a la vez provoca un punzamiento.”

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Lo importante en Almodóvar no es entenderlo, es sentirlo.

Porque lo mejor del cine es cuando nos lleva a lugares que desconocíamos de nosotros mismo…

Por Julieta Lupiano




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Acerca del autor

Julieta Lupiano

Julieta Lupiano

Diseñadora de Imagen y Sonido (UBA). Colaboradora en la sección ESTRENOS.