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Entrevista: Mariano Corbacho, director del documental 70 Y PICO

Juan Ventura
Escrito por Juan Ventura

Retrato de una generación

Numerosa y diversa es la filmografía que retrata las atrocidades perpetradas durante la última dictadura militar en nuestro país. Sin embargo, aún quedan –y siempre quedarán- temas por explorar, lugares de la memoria para revisitar y nuevos enfoques por construir. En ese sentido, aquellas posturas que apuntan inútilmente a la exhaustividad o a la pretensión de totalidad para “cerrar una etapa”, a menudo olvidan que sólo a partir de problematizar y analizar el pasado es posible superarlo. Y ese ejercicio es (o debería ser) permanente.

70 y pico (2016) es un documental valioso, lleno de hallazgos, que propone analizar el rol de los cómplices civiles de los militares partiendo de la historia familiar de su realizador. Así, Mariano Corbacho aborda el papel de su abuelo -Hector Mario Corbacho- entre 1976 y 1982, cuando fue decano interventor de la entonces Facultad de Arquitectura y Urbanismo (F.A.U) de la U.B.A (en donde hubo 130 desaparecidos). Y lo hace sin pelos en la lengua, haciéndose cargo de sus propias contradicciones:

La película no está exenta de contradicciones afectivas”, define Corbacho, en diálogo con Proyector Fantasma.Y yo, a la hora de pensar en mi abuelo, tampoco lo estoy. Digo, hay toda una cuestión sobre cómo él se ha manejado conmigo en mi vida que me genera un cariño enorme. Sin embargo, eso no eclipsa la posibilidad de que yo pueda hacer un análisis crítico sobre su participación como asociado civil dentro de la represión”.

El filme, además, vincula con inteligencia el accionar de su abuelo con la intensa militancia estudiantil universitaria de esos años. En este aspecto, Corbacho –que trabajó en colaboración con el historiador Juan Pablo Díaz y el cineasta Martín De Dios- señala la importancia de “exponer los diferentes proyectos políticos en pugna y sus particularidades”, para entender mejor el direccionamiento de las políticas represivas del gobierno militar. “Queríamos entender a ese sector que había sido duramente reprimido y conocer los proyectos transformadores que habían querido desarrollar”, agrega el director.

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Proyector Fantasma: ¿Cómo surge la necesidad de hacer este documental?

Mariano Corbacho: Las preguntas que conducen la película comienzan cuando yo tenía 12 años, luego de que mi abuelo me mostrara publicaciones y recortes de diarios de los años 70 que contenían muchas amenazas de muerte hacia él. Esas amenazas se trataron de concretar en 2 oportunidades: primero le pusieron una bomba en el ascensor (de uso exclusivo del decanato) y después una bomba en el auto. Siempre me quedaron preguntas sobre qué eran esos documentos. También, lo fuerte había sido ver el nombre Corbacho en esos recortes. “Corbacho te vamos a asesinar”. A medida que fui creciendo, al empezar a vincularme con otras personas fuera del ámbito familiar se me generaron muchas más preguntas. La más básica era por qué habían tratado de matar a mi abuelo. Después, a los 22 o 23 años, cuando estaba estudiando, surge la posibilidad de hacer un trabajo práctico con diferentes materiales de archivo, y utilicé esos recortes y documentos que él tenía. Ahí empezó a encaminarse el proyecto.

PF: ¿Cuáles fueron las consideraciones previas para retratar a tu abuelo?

MC: Siempre tuvimos en claro que no queríamos generar la idea de un otro malo, demoníaco, oscuro. Fundamentalmente porque mi abuelo en sí no me transmitía eso. La película retrata mi relación con mi abuelo desde la familiaridad, desde la cotidianeidad. Trata de mostrarlo como a mí se me presentaba, como alguien con una clara posición de vida y no exento de contradicciones. En ese sentido, queríamos darle un carácter de ser humano, y no el de un ente demoníaco. Es mucho más fácil pensar y entender a los sujetos sociales que han tenido participación en la represión como demonios. Y creo que eso no contribuye a poder problematizar el hecho de que personajes como Videla son de carne y hueso y, como tales, también tienen contradicciones personales que hacen que uno pueda verse en el otro y entenderlo en determinadas situaciones de vida. Obviamente no en su carácter represivo ni en lo que tiene que ver con abonar a tal o cual proyecto político, pero sí en términos de su condición humana.

PF: ¿Por qué definiste ampliar el campo de problematización a la militancia estudiantil de los años ’70 y no te quedaste con la historia de vida personal?

MC: Básicamente desde el sector familiar no aparecían respuestas ante todas las preguntas que podíamos tener sobre la actuación de mi abuelo y también sobre aquella generación de los setenta. Entonces, era una necesidad poder plantear y exponer los diferentes proyectos políticos en pugna y sus particularidades. Y a su vez, era importante señalar que esta política transformadora que ellos expresaban llegaba a amplias capas de la sociedad. Es decir, no era sólo algo aislado y marginal, sino que realmente estaba sucediendo un proceso de masas.

PF: Y de ahí la necesidad del plan sistemático de desaparición de personas…

MC: Sí, toda la estructura represiva que se generó fue direccionada hacia un sector de la sociedad. Los 30.000 desaparecidos provinieron de un espacio específico. No fue al tuntún y al voleo. Por eso, queríamos entender a ese sector que había sido duramente reprimido y conocer los proyectos que habían querido desarrollar.

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PF: La película sirve también para pensar la complicidad civil durante la dictadura

MC: Desde ya que nosotros sabíamos que esta película reconfiguraba o ampliaba la noción establecida a niveles generales de la sociedad de los asociados civiles de la represión. Por ahí se conocen mucho los casos de las empresas que han contribuido a la represión, como el caso del ingenio Ledesma, o los asociados civiles vinculados a la iglesia. Pero la intelectualidad, todo el sector cultural que sí sostuvo y reprodujo el esquema ideológico de la dictadura no es un tema muy profundizado y, en ese sentido, sentíamos que era un aporte para seguir ampliando la noción de asociado civil.

PF: ¿Cómo fue entrevistar a los militantes sociales y docentes que fueron afectados por el accionar de tu abuelo?

MC: Son militantes sociales y políticos que tienen muchísima experiencia y trayectoria: con muchos de ellos uno se siente representado, inspirado y motivado, sobre todo al ver que después de tantos años, y sabiendo todas las vicisitudes que se les han presentado en la vida, siguen hoy apostando a construir desde el campo popular. Obviamente es muy grato poder verlos ahora como espectadores, sintiéndose reflejados por el material, conformes con haber confiado en nosotros para poder llevar su voz como retrato -aunque pequeño- de toda una generación. En ese sentido, super contento por la generosidad que han tenido con nosotros. Con algunos, incluso mantengo conversaciones cotidianas que trascendieron lo meramente profesional.

PF: ¿Qué te gustaría que digan los espectadores sobre tu película?

MC: Nosotros queríamos hacer una película que fomentase la discusión pública y creo que lo genera. Los debates que se dan en los post de las proyecciones así lo evidencian. No se trata de un film planteado desde “la verdad absoluta”, sino que es una posición (de la cual nos hacemos cargo). Por lo tanto, lo más importante es que ese discurso pueda ser revisto, discutido y problematizado, para poder seguir generando mayores espacios de reflexión. Queremos que el espectador cumpla un rol activo, que exprese su punto de vista, y que en la discusión contribuya a construir el punto de vista de los demás espectadores.

Entrevista realizada por Juan Ventura

70 y Pico se exhibe los jueves de septiembre a las 21 hs en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543)

FICHA TÉCNICA

Dirección: Mariano Corbacho; Guión e Investigación: Juan Pablo Diaz; Producción: Mariano Corbacho, Juan Pablo Diaz, Martín de Dios; Montaje: Martín de Dios, Juan Pablo Diaz y Mariano Corbacho; Cámara: Martín de Dios; Música: Martín Aratta; Sonido Directo: Juan Pablo Diaz, Martín de Dios, Sol Ticera, Lautaro Strumminger; Color: Laura Viviani; Post-Sonido: Hernán Gerard; Gráficas y Web: Rodrigo López; Duración: 103’; Género: Documental; Año: 2016

 




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Acerca del autor

Juan Ventura

Juan Ventura

Estudiante avanzado de Ciencias de la Comunicación Social (U.B.A). Periodista. Colaborador de la sección Críticas de Cine.