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Domingos RETRO: Velvet Goldmine (1998) Dir. Todd Haynes

Silvana Pascualini
Escrito por Silvana Pascualini

Una dulce confusión: Glam o Muerte

Cuando nuestro dedo coloca “play” en el celular, en la computadora, o en algún simple dispositivo que tengamos a mano, la música comienza a sonar. No buscamos una explicación racional específica para entender lo que escuchamos, simplemente lo hacemos y la sentimos. La música nos invade, nos penetra, nos transporta a donde queramos, y quizás sea lo último en este convulsionado planeta que todavía nos permita hacer eso, aparte del sexo y el amor.

Lo mismo ocurre con está película. Pensamos erróneamente que vamos a ver la vida y los secretos de un personaje famoso, pero ya los primeros minutos se encargan de refutarlo. Velvet Goldmine (1998) es una extraña rareza musical que nos envuelve y, al final, puede suceder lo mismo que al momento que empieza la música, la amamos o simplemente la odiamos. Sin medias tintas.

Todd Haynes, su director, cuenta que embelesado con la figura y música de David Bowie le escribió varias veces pidiendo relatar su vida en una película. Ese fragmento de la historia en el cual Bowie empezó a mutar. Pero Ziggy Stardust, Aladdin Sane, y el mismísimo David Jones (su verdadero nombre), se negaron a concederle ese deseo con la mayor de las elegancias, como todo lo que provenía del Duque Blanco. Haynes sintió el impulso, entonces, de exponer su biografía apócrifa con la mayor libertad, y tomó ingenuamente el nombre de Velvet Goldmine (Una canción del lado B del disco “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars”, álbum cumbre del movimiento glam y considerado uno de los mejores de la historia del rock), como trofeo para montar su excéntrica película.

Lo que sigue es una fantasía, inspirada en una porción de la realidad que asomaba en la sociedad inglesa de los años 70s. Luego de décadas de presión social, guerra, y de la declarada paz del “hippismo”, los movimientos juveniles comenzaron a expresarse masivamente como una explosión: la anarquía social, la droga y el sexo libre invadieron sus calles. La estética y el arte pop eran la bandera que los llevaba adelante, la música, el medio de expresión.

Por aquellos años, del otro lado del océano, la banda The Velvet Underground fue pionera en eso. De la mano del artista Andy Warhol como manager, la banda estadounidense de Lou Reed y John Cale, entre 1964 y 1973, sentó los fundamentos de los sonidos y ruidos de ese estilo del pop, y de las agrupaciones que vendrían luego con punk rock, rock alternativo y rock gótico. Háblese de los Ramones, Joy Division, Siouxsie and The Banshees, Bauhauss, y los mismísimos David Bowie e Iggy Pop.

¿Por qué fueron un factor fundamental en la historia de la música? Porque tanto sus melodías, llena de ruidos y distorsiones, como sus letras, abordaban tópicos totalmente inusuales para esa época: Heroína, travestismo, sadomasoquismo, y otras tantas problemáticas sociales que nadie se había animado a mostrar y que servían de bandera para tantos jóvenes que, por primera vez, lograban identificarse con un movimiento radical.

La Etiqueta del Rock

La historia real dice que David Bowie, totalmente afectado por esos acontecimientos, por esa música, y por algunas personalidades del arte para resumir, halló la clave para surgir, expandirse, reinventarse y ser la estrella de Rock que luego fue. Aunque esa, ya es parte de otra historia.

La de Velvet Goldmine, por Todd Haynes, es apenas un chasquido de brillantina, un suspiro entrecortado, una metáfora suelta en tanta época de extrema ambivalencia y embriaguez. Sin embargo, la genialidad de la misma película reside en mostrar lo ficticio de los hechos con tanta lucidez. Su naturaleza edulcorada, suntuosa y pretenciosa, los ojos delineados, las bocas pintadas, despiertan al espectador hambre de arte y de placer.

Con un guión casi inexistente, lleno de interpretaciones musicales y fantasías que se entrezmeclan con la supuesta realidad, Brian Slade (un bello y andrógeno David Bowie) nace en esa era de bisexualidad y cosmética ridiculez, junto a un séquito de adoradores que se entremezclan, se aman, se tocan, se convierten en poesía, se odian, desaparecen y vuelven a aparecer. Por el otro lado, el choque inminente, con la figura poderosa y áspera de Curt Wild (un crudo Iggy Pop rockero), que se doblega ante el glamour de Slade. El Amor los une, el sexo y la confusión también.

Dice la historia que Iggy Pop le enseño a David Bowie a cantar, y éste a ganar dinero. Pero en Velvet Goldmine nada de esto sucede. Pop, solamente es la musa que inspira y su fiera salvaje entre las sábanas.

¿Por qué la película es una mentira exquisita? Porque despierta la curiosidad. Porque muestra el nacimiento de un Rock que convivía y se nutría de la ambigüedad: los colores, los brillos, el glam, la androginia y la bisexualidad.

Todd Haynes resume este concepto al comenzar. Sugiere que Oscar Wilde (el dandy victoriano) fue padre del Glam. Y a la vez, fue el mismo David Bowie en la realidad quién declaró, según registros biográficos, su debilidad con Dorian Gray (personaje de Wilde) tomando un poco de ese concepto para mutar. Al igual que Oscar Wilde, Bowie fue un adelantado en el tiempo.

Jonathan Rhys-Meyers, con su magnética sensualidad, es quién lleva adelante el rol de Brian Slade (como David Bowie) y Ewan McGregor, en una combinación de fuerza física y habilidad emocional, es quién compone a Curt Wild (como Iggy Pop). Completan el elenco Christian Bale, como el periodista enamorado que persigue a su artista, y Toni Colette, como la esposa abandonada (Angela Bowie en la realidad), que en la ficción sólo es víctima del “desamor” de Slade. No sólo se trata de una fantasía singular, sino que los actores que la personificaron le dieron la correcta esencia y el buscado homenaje al “Glam” que vale la pena rememorar.

Quizás esto no sea del todo arte, pero, ¿Quién puede decir que no lo es?

“Queríamos cambiar el mundo, pero sólo cambiamos nosotros”.

Por Silvana Pascualini

Bonus Track:

La banda sonora estuvo coordinada por Michael Stipe (músico de REM) y contó con varias canciones clásicas del glam rock, algunas en su versión original y otras versionadas para la película. Por otro lado, hay canciones compuestas exclusivamente para la película, hechas por grandes bandas como Pulp o Grant Lee Buffalo.

Además de contar con bandas de la época como T-Rex, Roxy Music o Lou Reed, hay dos grupos de músicos reunidos intencionalmente para grabar esta banda sonora, integrados por figuras importantes de la música alternativa.

  • Wylde Rattz: Mark Arm (Mudhoney); Ron Asheton (The Stooges); Thurston Moore y Steve Shelley (Sonic Youth); Mike Watt (Minutemen) y Don Fleming (Gumball).
  • Venus In Furs: Thom Yorke y Jonny Greenwood (Radiohead); Andy Mackay (Roxy Music); Bernard Butler (Suede) y Paul Kimble (Grant Lee Buffalo).

Canciones de la banda de sónido:

  1. Needle In The Camel’s Eye – Brian Eno. Versión original de la canción.
  2. Hot One – Shudder To Think. Compuesta expresamente para la película.
  3. 20th Century Boy – Placebo. Versión de la canción de T. Rex
  4. 2HB – Venus In Furs. Versión de la canción de The Roxy Music
  5. T.V. Eye – Wylde Ratttz. Versión de la canción de Iggy Pop & The Stooges
  6. Ballad Of Maxwell Demon – Shudder To Think. Compuesta para la película.
  7. The Whole Shebang – Grant Lee Buffalo. Compuesta para la película.
  8. Ladytron – Venus In Furs. Versión de la canción de The Roxy Music
  9. We Are The Boys – Pulp. Canción compuesta expresamente para la película.
  10. Virginia Plain – Roxy Music. Versión original de la canción.
  11. Personality Crisis – Teenage Fanclub. Canción de los The New York Dolls.
  12. Satellite Of Love – Lou Reed. Versión original de la canción.
  13. Diamond Meadows – T. Rex. Versión original de la canción.
  14. Bitter’s End – Paul Kimble. Versión de la canción de The Roxy Music.
  15. Baby’s On Fire – Venus In Furs. Versión de la canción de Brian Eno.
  16. Bitter-Sweet – Venus In Furs. Versión de la canción de Roxy Music.
  17. Velvet Spacetime – Carter Burwell. Compuesta para la película.
  18. Tumbling down – Venus In Furs. Versión de la canción de Steve Harley.
  19. Make Me Smile (Come Up And See Me) – Steve Harley. Versión original.
  20. Cosmic Dancer – T. Rex. Versión original de la canción.

 




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Acerca del autor

Silvana Pascualini

Silvana Pascualini

Es Locutora Nacional y Licenciada en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Fotógrafa amateur y amante incurable del Cine.