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Crítica: La odisea de los giles (2019) Dir. Sebastián Borensztein

Tomás Manzo
Escrito por Tomás Manzo

Ficha técnica: Dirección: Sebastián Borensztein Guión: Sebastián Borensztein, Eduardo Sacheri Reparto: Ricardo Darín, Luis Brandoni, Chino Darín, Verónica Llinás, Daniel Aráoz,Carlos Belloso, Rita Cortese, Andrés Parra, Marco Antonio Caponi, Ailín Zaninovich Duración: 116 min Estreno: 15 de agosto de 2019

Lo que nos ocupa es la conciencia, esa abuela que regula al
mundo

En un tramo de la última de película de Sebastián Borensztein (Un cuento chino, Kóblic, Sin memoria) oímos al personaje de Ricardo Darín decir lo siguiente:

¨El hijo de puta se ve al espejo, pero nunca piensa que es un hijo de puta. El gil se mira al espejo todas las mañanas y cree que es un hijo de puta¨.

Esta expresión bordea un tenor social no del todo resuelto. Ya desde el comienzo explican la definición de ¨gil¨ pero la propia introducción (Danubio Azul, lluvia torrencial y explosiones) avizora que el postulado estético promete una cercanía al término ¨desagradable¨. Basta con ver el repertorio de personajes que desbordan el ridículo por la ignorancia y estupidez que manejan. Pero Borensztein fuerza a emparentarse con el espíritu del trabajador argentino.

Distintas personas de un pueblo contribuyen monetariamente para formar una cooperativa. Luego de ser estafados elaboran un plan para recuperar el dinero que les fue usurpado. Una trama genérica que contamina al particular contexto socio político en el que se narra la historia: las consecuencias del corralito financiero como cortina completamente prescindible del relato. Si uno elimina el contexto la película sería una heist movie cualquiera, pero la impostación de este marco histórico es solo una de las tantas apropiaciones que hace para someter al espectador a una molesta y pueril síntesis del imaginario político argentino (UCR, peronismo, crisis del 2001 y visualizaciones innecesarias sobre la guerra de Malvinas).

En El ciudadano Ilustre (2016), la ideología de derecha se exponía sin escrúpulos, cuando Mariano Cohn y Gastón Duprat ¨burlaban¨ a los sectores menos privilegiados. El caso de tendencia clasista era evidente y nadie dudaba de ello (como tampoco dudamos del execrable contenido).
Aquí es más solapado, no sólo por el prejuicio de no conocer a los personajes que retrata, sino también por la insidiosa manera de querer estar de su lado cuando en realidad los mira desde una altura muy lejana. El autor prefirió imaginar y juzgar antes que observar.

Encabezan la tropa de ¨giles¨ Ricaro Darín (en una actuación completamente deslucida) y Luis Brandoni (construido con guiños a su antiperonismo real). El chino Darín emerge como el actor más formidable, mientras que la mayoría del reparto carga con innumerables lugares comunes (en especial Carlos Belloso y los dos hermanos).

Para encontrar más puntos de contacto constatamos que la escritura del guión (junto con el director) y el libro en el que está basado
(La noche de la Usina) pertenecen a Eduardo Sacheri. La idea de lo popular, y su convivencia con lo pueblerino están construidos por un estilo pseudo sentimental alimentado de nostalgia y enervado por el dominio de clase a la hora de elaborar personajes.

Siguiendo por este prosaico camino, la película ensucia el timing y la cadencia con formas estéticas propias de una publicidad partidaria. Aunque se asemeja más a un grupo de empresarios neoliberales
que a cualquier sindicato de obreros.

La frase del principio del film remite a la imposibilidad empática de ciertos ¨patrones¨ del arte para representar orgánica y genuinamente al ¨vulgo¨. En ¨La odisea de los giles¨ la política y los ciudadanos son banalizados por la carente conciencia del primer grupo.

Por Tomás Manzo

Crítica de la película
Fecha
Película
La odisea de los giles (2019)
Puntaje
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Acerca del autor

Tomás Manzo

Tomás Manzo

Estudiante de Artes Audiovisuales en Escuela de Cine Eliseo Subiela. Escribió en sitios como Revista Oz y La Butaca Web.