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Crítica: La noche que mi madre mató a mi padre (2016) Dir. Inés París

Ficha técnica de la película Dirección: Inés París. Guión: Inés París, Fernando Colomo. Elenco: Belén Rueda, Eduard Fernández, Patricia Montero, Fele Martínez, Diego Peretti, María Pujalte. Música: Arnau Bataller. Fotografía: Néstor Calvo. País: España. Duración: 90 minutos. Distribuidora: Primer Plano. Fecha de estreno: 23 de febrero de 2017

Del grotesco al cine

Si hay algo que une y hermana al cine argentino con el español es la visceralidad, el arrebato latino producto de generaciones de inmigrantes que nutren hasta hoy el imaginario con el que observamos el mundo. Así mismo desde la barrera de los acentos y el vocabulario caprichoso del otro lado del charco, directores como Amenábar o Almodóvar parecen hablar un idioma universal cuando se trata de dramas humanos y neurosis cotidianas. Pero ¿qué sucede cuando se trata de humor?

Salvando casos especiales como Álex de la Iglesia o algunas del Torrente de Santiago Segura, las comedias ibéricas muchas veces pueden resultar ajenas cuando la efectividad de un chiste pasa por regionalismos propios o situaciones que, ni por asomo, se podrían comprender a menos que se conviva diariamente con ellas. Ahora por qué la comedia estadounidense nos resulta familiar, pasando por alto idioma e idiosincrasia completamente distintas, y no tanto la española, con la que compartimos raíces culturales, es debate para otra ocasión.

Dentro de este dilema sobre qué es lo que nos hace reír y por qué, es que la propuesta de la directora madrileña Inés París en La noche que mi madre mató a mi padre (2016) funciona más allá del gag gracioso, combinando la comedia negra con el policial y el delirio más característico del grotesco criollo. Y es que la influencia del sainete teatral se nota, no solamente en el uso de pocos personajes y casi una única locación desde el punto de vista escénico, sino que se apoya en un guion rápido, lleno de giros y sorpresas que se mantiene impredecible y fresco hasta los créditos finales.

La comedia en el film de París se construye a partir de la evolución de sus personajes y en sus reacciones, a medida que a lo absurdo se va apoderando de la situación, en vez de basarse en la sumatoria de comentarios mordaces y remates oportunos. Principalmente este encanto radica en los españoles Eduard Fernandez y María Pujalte como un ex matrimonio de guionistas de cine, sumado a la simpática locura que irradia Belén Rueda en la piel de una actriz frustrada y a nuestro Diego Peretti, haciendo de una de las tantas versiones de sí mismo, conformando un ensamble que mantiene la comicidad en todo momento. Incluso cuando la historia comienza a perderse en sus propios delirios y aparecen algunas sobreactuaciones, su impronta caricaturesca y teatral compensa estos altibajos y sale a relucir.

La noche que mi madre mató a mi padre apela a un humor accesible, pero a la vez sutil y trabajado que fluye gracias a los constantes enredos de un libreto dinámico, con esencia de vodevil, y un elenco capaz de ponerse al hombro el ritmo ágil necesario para que este tipo de propuestas no resulten repetitivas por sus constantes vueltas de tuerca.

Por Nicolás Feldmann Cambours

Crítica de la película
Fecha
Película
La noche que mi madre mató a mi padre (2016)
Puntaje
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Acerca del autor

Nicolás Feldmann Cambours

Nicolás Feldmann Cambours

Es locutor nacional recibido en COSAL y periodista de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Creyente de Los Expedientes X y ferviente seguidor de Martin Scorsese y Terry Gilliam.