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Crítica: El clan (2015) Dir. Pablo Trapero

Marianela Santillan

Guión y dirección: Pablo Trapero. Elenco: Guillermo Francella, Peter Lanzani, Lili Popovich, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, Franco Masini, Antonia Bengoechea y Gabo Correa. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Sebastián Escofet. Origen: Argentina-España/2015. Distribuidora: Fox. Duración: 110 minutos. Estreno: 13 de agosto de 2015

El padre más allá de la familia

El clan Puccio es tristemente célebre en la historia argentina debido a que se trató de una familia que durante los años ochenta -en pleno inicio de la primavera radical, y del retorno de la democracia- secuestraba a grandes empresarios o personas de la clase alta, los mantenía cautivos en su propio hogar, pedía rescate, y luego, aunque las familias realizaran los pagos, asesinaba a sus víctimas. Hablo de familia delictiva, ya que si bien el líder e ideólogo de los macabros planes era Arquímedes Puccio (aquí interpretado por Guillermo Francella), casi todos los demás miembros de la familia, tenían mayor o menor participación en dichas actividades criminales.

En el nuevo film de Pablo Trapero (Mundo Grúa, Leonera, Elefante Blanco, etc), se muestran sólo cuatro de los casos de secuestro que Puccio tiene en su haber (si bien hay rumores de que sus delitos comienzan en los setenta), los cuales luego lo llevan a juicio. Dichos casos son el de Ricardo Manoukian, Eduardo Aulet, Emilio Naum y el de Nélida Bollini de Prado, por el que la familia cae presa.

No estoy spoileando nada al revelar esto, justamente porque la intención de Trapero no es centrarse en las víctimas ni en los crímenes propiamente dichos, sino en el interior mismo del “clan”. Así, además de conocer al frío y calculador Arquímedes, vemos su cotidianeidad, sus hábitos, y el trato a su esposa (Lili Popovich) e hijas (Giselle Motta y Antonia Bengoechea). Sin embargo, el foco está puesto en la relación distante  con sus hijos  varones: Guillermo (el joven Franco Masini), “Maguila” (Gastón Cocchiarale), el hijo pródigo que regresa para ser la mano derecha de su padre, y sobre todo Alex (Peter Lanzani), su hijo mayor.

De esta manera, más allá de mostrar la dureza de Arquímedes, la película presenta a Alex, jugador estrella del club de rugby CASI, y ex miembro de Los Pumas, como el primer aliado del patriarca. Si bien, al parecer –y tal como se lo caracteriza aquí- su participación en los secuestros fue forzada por su padre –que constantemente lo manipulaba-, o bien, fue para conseguir la aprobación de éste. Probablemente este personaje, y sus dilemas morales que lo llevan a cuestionar su participación en el oscuro negocio familiar, para cambiar y dedicarse a una vida tranquila junto a su novia, sea el único que genera algo cercano a la empatía, y además, el personaje que mayor interés causa.

Trapero construye una historia que atrapa desde el minuto uno, y más allá de lo perverso y monstruoso que está contando, logra una narración –con varias fragmentaciones y saltos temporales- que se equilibra entre el interior de la vida familiar, y la vida criminal. Esto lo hace sin acudir a lugares comunes, o sin ser condescendiente con ningún tipo de visión facilista de los hechos.

La música –bien ochentosa- también es digna de destacarse ya que cumple un rol fundamental dentro del film, al  aminorar y bajar un poco la intensidad o el sentimentalismo de ciertas escenas.

En cuanto a las labores actorales, lo de Guillermo Francella es sublime. Lejana a cualquier interpretación que el actor haya realizado, y con el doble reto de ponerse en la piel de una persona real, que además goza de una expresión contante que bordea lo frío, seco y siniestro, él cumple a la perfección con un papel que acaso quedará en su trayectoria actoral como el mejor de su carrera. Aplausos aparte para Peter Lanzani –yo no daba dos pesos por él- pero me sorprendió gratamente en su debut cinematográfico al ejercer un papel hiper complejo, por la pluralidad de emociones que el personaje atraviesa, dándole un plus imprescindible al film. El resto del elenco, acompaña muy bien a este gran dúo protagónico pero ninguno se destaca demasiado.

En síntesis, El clan tiene todo para ser el film argentino del año, además de un éxito de taquilla, ya que si bien se trata de un cine más popular, y accesible que al que nos tiene –o tenía- acostumbrados Trapero, el resultado final es sorprendente y grandioso.

Por Marianela Santillán

Crítica de la película
Fecha
Película
El clan
Puntaje
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Acerca del autor

Marianela Santillan

Marianela Santillan

Lic. en Psicología (UBA) -Psicóloga online-, con formación en Artes Audiovisuales (IUNA). Docente. Editora y redactora responsable de la sección CINE en Proyector Fantasma.