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Crítica: Dos Disparos (2013) Dir. Martín Rejtman

Marianela Santillan

FICHA TÉCNICA DE LA PELÍCULA

Origen: Argentina/ Chile/ Alemania/ Holanda

Año: 2014

Dirección y Guión: Martín Rejtman.

Elenco: Rafael Federman, Susana Pampín, Benjamín Coelho, Camila Fabbri, Manuela Martelli, María Inés Sancerni, Walter Jakob.

Producción: Violeta Bava, Rosa Martínez Rivero, Christoph Friedel, Jan van der Zanden.

Distribuidora: Zeta Films.

Duración: 105 minutos.

Estreno: 09 de octubre de 2014

Salas:  Arte Multiplex Cine Belgrano, BAMA Cine, Showcase Cinemas Norcenter, Cines del Centro (Rosario), Cine América (Santa Fé).

Fantástico Sr. Rejtman

Dos disparos es el nuevo film de Martín Rejtman (Rapado, Silvia Prieto, Los guantes mágicos), tal vez el exponente más importante de aquello que supo denominarse Nuevo Cine Argentino (NCA), un cine naturalista y calmo donde el silencio y la abulia caracterizaban a los personajes. En este panorama, Rejtman supo destacarse por la frescura y simpatía con la que dotaba a sus films; con seres moviéndose en un espacio absurdo, con historias absurdas, pero aún así entrañables y cómicas.

En Dos Disparos, todo el universo Rejtman se despliega nuevamente de forma genial. La cinta inicia mostrándonos a Mariano (Rafael Federman), un joven de unos dieciséis años que luego de una noche de boliche en el conurbano, llega a su casa, nada un rato en la pileta familiar, y luego encuentra un revólver en el galpón del jardín. Sin mucho espacio para la reflexión se encierra en su cuarto, y gatilla dos veces: una bala roza la cabeza y la otra va directo a su estómago. Sin embargo, Mariano sobrevive con lesiones leves, pero ya no es el mismo: tiene una bala dentro de su cuerpo, y convive con ella a partir de ese momento.

A partir de este hecho, la familia de Mariano también cambia. Su madre (la excepcional Susana Pampín, una chica Rejtman) intenta controlarlo para que él no vuelva a intentar suicidarse, y para ello esconde, oculta, entierra cuanto objeto filoso ande dando vueltas por la casa.

Por otro lado tenemos a Ezequiel (Benjamín Coelho), hermano mayor quien parece predestinado al desencuentro con la chica que le gusta, una cajera de hamburguesería compuesta por Camila Fabbri, quien se esta separando de su novio…hace bastante tiempo.

Inicialmente la historia pareciera ser sobre lo que le sucede a esta familia a partir de los dos disparos, pero la película va mucho más allá de eso. Por un lado nos presenta un mundo de obsesiones o manías en los personajes-  hablo de personajes y no de protagonistas, porque esta figura cambia y muta a lo largo de todo el film- entre las que se destacan: la obsesión por un buen sonido en la flauta –Mariano forma parte de un cuarteto de flautas-, la obsesión materna por esconder el objeto que causa peligro, el césped prolijo, la vergorragia materna al punto de hablar sin respirar –otro toque Rejtman- el cigarrillo,  por sólo nombrar algunas.

De esta forma, la trama inicial va dando paso a otras nuevas, algunas ridículas, otras no tanto, pero todas con toques humorísticos. Así el foco pasará de Mariano a su hermano, luego a su madre, luego al grupo de flauta, luego a la joven que le interesa a Ezequiel, luego a la profesora de flauta y un viaje a la costa, y así algunas más…Todas en menor o mayor medida se van encadenando, sin olvidar a la historia anterior, porque como ocurre en las obras de Rejtman, todo está o se hace presente siempre. Así este realizador crea, como en sus obras anteriores un microuniverso donde el silencio es el gran protagonista, pero ese silencio lejos de ser pasivo, es creativo, crea y profundiza en las personalidades de quienes están frente a cámara, y los muestra por momentos dubitativos, abúlicos, insómnicos, odiables, irritables, irónicos, y todo eso se conjuga de manera tal que el resultado no puede ser más que genial.

Dos Disparos es perfecta, ya sea en cuanto al montaje prolijo, a la bella fotografía que armoniza con la iluminación, y ni hablar de las actuaciones:  el trío familiar compuesto por Rafael Federman, Susana Pampín y Benjamín Coelho, es un deleite; así como las interpretaciones de los siempre increíbles Walter  Todo esta reglas narrativas son propias del  universo Rejtman, y el cine celebra su maravilloso regreso.Jakob, Fabián Arenillas (otro habitué en los elencos de Rejtman) y Laura Paredes.

Aplausos y risas extras al chiste de la pizza, la burla al psicoanalista, y  las camisolas azules y anaranjadas. Todo esta reglas narrativas son propias del  universo Rejtman, y el cine celebra su maravilloso regreso.

Por Marianela Santillán




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Acerca del autor

Marianela Santillan

Marianela Santillan

Lic. en Psicología (UBA) -Psicóloga online-, con formación en Artes Audiovisuales (IUNA). Docente. Editora y redactora responsable de la sección CINE en Proyector Fantasma.